Una mujer siempre en salida: Homilia HNA. MARIA CECILIA MONTALVÁN

Se entregó por entero con audaz corazón, sin preguntas ni quejas, la primera legión. En vida y en muerte, tuyo entero soy, todo cuanto pidas; Madre te lo doy.

¿Quién era la Hna. Ma. Cecilia? En estos días hemos escuchado muchas cosas lindas acerca de ella. Muchos nos han dado sus testimonios y sus vivencias con la Hna. En estos años que hemos empezado a hablar del Schoenstatt en salida, podríamos decir que la Hna. Ma. Cecilia era una mujer en salida, más que en salida, iba corriendo, y a veces había que seguirle los pasos para que no se nos vaya muy lejos. Antes de que nosotros lo formuláramos “en salida”, ella ya lo estaba viviendo. Sin duda alguna era una mujer con personalidad, una mujer luchadora, una mujer con opinión propia…Peleadora como ella sola, coqueteando siempre con la terquedad, le gustaba discutir, (yo mismo me peleé con ella por temas de Schoenstatt, cuando era seminarista y estaba en Ecuador haciendo mi práctica pastoral. En algún equipo de trabajo coincidimos, o en alguna coordinación diocesana). La Hna. Ma. Cecilia no se contentaba con cualquier respuesta, no era de estar solo a la defensiva, podía ir a la ofensiva, en el buen sentido de la palabra. Proponía, buscaba, indagaba. Admiraba la fuerza de la verdad, de la justicia del pensamiento, (sobre todo esto, del pensamiento, le gustaba lo intelectual, la ilustración) Quería cambiar el mundo y para ello se preparó, pero…en el fondo no le gustaba ni a ella mismo, cómo era ella mismo…. Hasta que conoció Schoenstatt Ella misma nos relata: “en Schoenstatt descubrí el “TESORO ESCONDIDO”, que me hizo vender, “a mi manera”, todo lo que creí poseer. Como me ocurriría más adelante, respecto a mi vocación como Hna. Mariana, sentí el IMPACTO de la presencia de Dios en unas personas, en un lugar y en una espiritualidad maravillosa, la que acogía, todo el mundo que llevaba dentro y me convertía en HUMILDE ALUMNA, en PEQUEÑA DISCIPULA de aquel recio sacerdote (P. Juan Fernández) y grupo de personas ¡!!SUPER INTERESANTES!!!, las que fuera de Consuelo, no había visto nunca.... Cada vez que podía, pasaba mucho tiempo delante de la imagen de gracias.” Es la mirada de la mater la que la va a hacer cambiar, la que detona en ella ese proceso de conversión que todos necesitamos. No quería ser parte del club de las vírgenes necias, sino del grupo de las vírgenes sensatas, tal como lo ilustraba hoy el mismo Jesús en su Evangelio. María Cecilia empezó a adentrarse en el mundo de la Espiritualidad de la Alianza, en su pedagogía, en sus lemas e ideales Un lema de año decía. Sí, Padre, aunque sangre el corazón. A eso estaba dispuesta la Hna. Ma. Cecilia

La Hna decía en una de sus pláticas: Con que fuerza repetíamos nuestros lemas. “Mater, haznos cruces negras”. Teníamos un anhelo; el de inmolarse por la realización de la misión, tal como lo experimentaron los congregantes héroes.

Sí, no le gustaba quién era…quería ser diferente, quería ser algo más, estaba llamada a algo grande, estaba llamada a ser pionera, fundadora en su patria de una nueva iniciativa divina, y aunque no fue, cronológicamente, la primera que llegó, su espíritu ya se había adelantado y se comportó siempre como fundadora, con el heroísmo de los fundadores, con la claridad de los próceres, de los nuevos próceres que hoy necesita la patria, con la claridad y determinación de los santos, que saben lo que quieren, que quieren lo que saben y que hacen y aman aquello que saben y quieren. No hermanos, no estamos lisonjeando a nadie ni queriendo canonizar a nadie. Sólo queremos reconocer en ella el valor de la autenticidad bien llevada y bien vivida, una autenticidad educada o más bien auto educada. En una escuela muy particular, la escuela del PK. Fue educada y por eso ella pudo reflejar el espíritu de jefes, el espíritu de fundadores, que es siempre un espíritu de sacrificio. De ella se puede decir lo que el PK anunciaba como una de las características del jefe: El jefe arde y se consume enteramente por los suyos, por su séquito. PK Como quería ser otra, ser diferente, buscó otras metas, ya no sólo académicas, sino vocacionales. Buscó alcanzar las metas de los consejos evangélicos, es decir, de la santidad Los consejos evangélicos son la pobreza, la castidad y la obediencia. Se les llama consejos evangélicos porque fueron predicados por Cristo en el evangelio y aparecen como una invitación para seguir más de cerca el camino que Él recorrió en su vida. Prueba fehaciente e irrefutable de su amor total y generoso. La meta para el que quiere vivir estos consejos es llegar a tener sólo con Dios una profunda intimidad. La pobreza es el desprendimiento de todo lo creado para utilizarlo de forma que pueda dar mayor gloria a Dios. Confianza absoluta en Dios, renunciando a cualquier otro apoyo. Compartir todo lo que se es y todo lo que se tiene. Libertad frente a los bienes del mundo, necesitando muy poco. Ma. Cecilia fue pobre La castidad es lograr que toda nuestra persona: inteligencia, voluntad, afectos y cuerpo estén dominados por nosotros mismos. Vivir enteramente para el Reino creando una fraternidad universal. Ma. Cecilia fue casta. Y, por último, la obediencia, es el sometimiento de la voluntad propia a la voluntad de Dios, a través de los superiores legítimos, representantes de Cristo para el alma consagrada. Perfecta docilidad activa y responsable a la voluntad de Dios. Sabemos lo que ha de haber sido esto para ella, para un espíritu espontáneamente rebelde, ese espíritu de una mujer en salida. Cuántas veces tuvo que decir mil veces SÍ a este consejo evangélico, diciéndose NO a sí misma… pero lo logró, y con ello nos enseña que un líder, puede y debe ser humilde. Entonces, …. Pobre, sí, pero rica en piedad y en sentimiento, rica en amor y en caridad, rica en solidaridad. Necesitando poco, pero amándolo todo. Casta sí, pero fecunda en el amor, fecunda en maternidad espiritual, fue madre que gestó vida y alegrías, pues la castidad no es la atrofia del amor, sino un amor vivido en plenitud con altísimos ideales y nobles intereses. Obediente sí, pero no esclava, sino libre y feliz porque supo doblegarse a sí misma y a cualquier apetencia o reserva, demostrando con su vida que es más libre aquel que se vence a sí mismo que aquel que hace lo que sus pasiones o intereses le dictan en cualquier momento. Es el hombre nuevo del que habló el PK. Y que lo definió como “la personalidad independiente, animada de interioridad por su alma, con voluntad y disposición para tomar decisiones, responsable por sí mismo e interiormente libre. Mantiene distancia tanto de una rígida esclavitud de las formas cuanto de una arbitrariedad que no conoce vínculos” Su gran apuesta en la vida va a ser –tal como ella lo dijo- Las obras del auténtico amor son siempre grandes y hermosas…

Características de una mujer en salida. Por todo este trabajo de auto educación, de apego a las virtudes, es que podemos escuchar los testimonios que de ella hoy se dicen y se agradecen. Nos dicen: “Hermana muy alegre y luchadora. Pura alegría y pura fe. Alegría y entrega, la gran herencia que nos deja. Ahora tengo mi ángel en el cielo. Hermana sopita, la recordaremos por todo lo que hizo acá en el colegio Mariano de Chile Digna servidora de Cristo. Mujer con mucha energía, tesón, entrega, amor, música. Una gran bendición haber caminado con ella Mi comandante en jefe, le decía alguien que compartió con ella el apostolado de la Nueva prosperina.”Yo le decía la “madre fundadora”.


Queridos hermanos, querida Familia. Más tarde enterraremos un cuerpo, pero lo que no podremos enterrar es la inmortalidad de su mensaje de su significado. El mensaje de la Hna Ma. Cecilia no es un mensaje para guardarlo, ni tampoco sólo para recordarlo, es un mensaje para anunciarlo, promoverlo, vivirlo, elevarlo. Sí, elevarlo al igual que la patena. Ella es también protagonista de esta historia, que, aunque siempre le causaba dolor, (los que conocemos un poquito más de la historia, lo sabemos) ha sido fundamental para la identidad de nuestro Schoenstatt Nacional y para iluminar la misión que tenemos. Así como el sacerdote eleva la patena para consagrar el pan de vida, así también elevamos tu memoria para que recordemos siempre que estamos llamados a ser santos de la vida diaria, signo de salvación en nuestro tiempo, hombres nuevos para la nueva comunidad. Hna. Ma. Cecilia, estabas tan dichosa de poder cumplir tu sueño de vivir junto al ría y junto al santuario en Ciudad Celeste. Hoy tu sueño se cumplió. Entrarás en el Santuario Vivo por excelencia que es Cristo Jesús. Con él, tu esposo, recorrerás el río de agua viva en la nueva Jerusalén, la nueva Sión del Padre, la ciudad celestial, la ciudad celeste de tus bellas aspiraciones, gozarás de las moradas eternas, y sobre todo, lo más importante… serás libre, eres por fin libre, siempre en salida…Danos un poquito de tu autenticidad para poder amar más a la iglesia y más a Schoenstatt… porque las obras del auténtico amor son siempre grandes y hermosas… Quedamos en eso, permanecemos fieles.


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